No paraba de llover, temblaba de frío, la ropa adherida a mi piel me hacía sentir, absolutamente, miserable. Había caminado más de 20 kilómetros y el agua se metía en mis zapatos. El frío era tan intenso que ya no sentía hambre y no porque en mi casa no hubiese comidita caliente, sino porque había salido, desde  muy temprano, a vender suscripciones de un periódico muy famoso en mi país.

Bajo la lluvia, decidí seguir con el recorrido por las empresas  de Calle Blancos. Una a  una, entraban en mi cartera de clientes. Me faltaba colocar 5 suscripciones para comprarme los libros del cuatrimestre de la Universidad. Tendría 18 años, pesaba 45 kilos y era una mata de pelo. No se si por mi apariencia de lástima o por mi insistencia, pero lograba vender lo suficiente para pagarme mis estudios y comprarme mis libros.

Para ese momento, también trabajaba en la radio como periodista de noticias económicas, ad honoren, así lograría mucha experiencia. Recién iniciaba la Universidad y  al poco tiempo, me contrataron en Monumental, otra emisora muy famosa de Costa Rica.

Cuando repaso mi pasado, mi orgullo tiende a inflarse y a pensar que todo lo conseguí por mi tesón, inteligencia, capacidad o simplemente, por mi espíritu luchador. Incluso, si le preguntas a mi mamá, se le va a llenar la boca de orgullo hablándote de mis maravillas. Gran error. A mi mamita se lo perdonamos por ser  mamá. Pero en mi corazón y en el tuyo no debemos caer en el error de creer que todo lo que hemos construido tiene algo que ver con nosotros.

Escorpiones y Serpientes

Para ese momento de mi vida mis grandes plagas fueron: la lluvia,   el no tener un auto para salir a vender y las desveladas, para llevar dos carreras universitarias al mismo tiempo (economía y periodismo), y cumplir con dos trabajos.

Estoy segura de que si cada uno de ustedes, empresarios exitosos, ejecutivos de alto nivel, repasan su pasado, se van a encontrar miles de obstáculos, escorpiones y serpientes, a los que se tuvieron que enfrentar para cosechar los éxitos actuales.

Nadie dijo que el éxito se alcanza fácil. Nadie dijo que cada cinco ganado no cuesta, diariamente, sudor y muchos sacrificios, pero mucho cuidado con el orgullo.

 Mucho Cuidado

En latinoamérica, prácticamente, el 80% de la población creen en Dios. Así que basado en esta creencia, te comparto un pasaje que me hizo reflexionar muchísimo en estos días de la Semana Mayor:

«Sin embargo, Ese es el momento cuando debes tener mucho cuidado!. En tu abundancia, ten cuidado de no olvidar al Señor tu Dios, al desobedecer los mandatos, las ordenanzas y los decretos que te entrego hoy, Pues cuando te sientas satisfecho y hayas prosperado y edificado casas hermosas donde vivir, cuando haya aumentado mucho el número de tus rebaños y tu ganado, y se haya multiplicado tu plata y tu oro junto con todo lo demás, Ten mucho cuidado!.

No te vueltas orgulloso en esos días y entonces te olvides del Señor tu Dios, quien te rescató de la esclavitud en la tierra de Egipto. No olvides que Él te guió por el inmenso y terrible desierto, que estaba lleno de escorpiones y serpientes venenosas, y que era tan árido y caliente. El te dio agua de la roca!. En el desierto, te alimentó con maná, un alimento desconocido para tus ante pasados. Lo hizo para humillarte y para ponerte a prueba por tu propio bien. Todo eso lo hizo para que nunca se te ocurriera pensar: «He conseguido toda esta riqueza con mis propias fuerzas y energías». Acuérdate del Señor tu Dios».

El es quien te da las fuerzas para obtener riquezas»  Deuterononio8: 11-14.

 

Fondo de Agradecimiento

Cómo hacemos para no caer en semejante descuido espiritual, que a la postre se transformará, en un descuido de nuestro balance financiero, que nos puede  llevar a la pobreza, y  a un egoísmo tal que nos haga, tan miserables, que lo único que tengamos sea dinero.

En este artículo te propongo algunas alternativas para no olvidarnos de Nuestro Creador, quien es es el verdadero dueño de tus riquezas:

  1. Abre un fondo de agradecimiento. Cada vez que recibas una bendición, debes poner dinero, proporcional, a esa bendición en un fondo de agradecimiento. Si recibiste un regalo, calcula cuánto podría costar ese beneficio, y asígnale un porcentaje para tu fondo. Por ejemplo: Te dieron unos zapatos que costaron US$100. Podés asignar de porcentaje (eso es personal), un 5%. Así que te tu dinero sacas el 5% de esos US$100 (que supones que costó tu regalo) y ese dinero (US$5) lo pones en el fondo de agradecimiento.  Y así vas contando tus bendiciones. A fin de año, el dinero del fondo lo regalas a la causa que más te haga feliz.
  2.  Asigna un porcentaje de tus utilidades para  una causa: No te estoy diciendo que tienes que ser dueño de una fundación de bien social. Pero busca tus propias causas, con las cuales te sientas comprometido y feliz. Y da una parte de tus beneficios para esa causa.
  3. Tu diezmo u ofrenda: Si sos cristiano no te olvides de tu diezmos y ofrendas.
  4. Diversifica tus donaciones: Busca alternativas, ojalá diferentes cada vez, para donar a diferentes personas o causas. Cuando te digo que sean diferentes es para que beneficies a muchos.
  5. Enseña lo que sabes: No necesariamente una  forma de devolver lo que Dios nos ha dado, es con dinero. También podés enseñar lo que sabes y de manera gratuita. Muchos pueden beneficiarse de tu espertis.

Estas son algunas de las formas en que podés devolver a la humanidad lo mucho que el Creador te ha dado. Con eso no solo tendrás presente al Señor, sino que es la mejor vacuna contra el orgullo y el ego, que tanto daño nos hace y que nos impide seguir creciendo.

Si te gustó este artículo, te pido el favor, de compartirlo con tu círculo de influencia. Así me ayudarás en mi lucha contra la esclavitud financiera. Te espero todos los martes a las 7:00 pm (hora Costa Rica) en Consultas con la Dra. Finanzas por mi canal de you tube. Prepara tus preguntas.

 

Y Recuerda: Organízate y Sé Libre!

 

 

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