Ese día mi tío me acompañó al puesto de bolsa. Recién me dieron mi cédula y con gran ilusión fui a celebrar mi cumple, haciendo mi primer inversión en el mercado de valores. Esa sensación tan placentera y de alcanzar el mundo con mis manos y mis primeros 50 mil colones (una fortuna para esa época), me hizo «adicta» a este tipo de inversiones.

Con ese dinero, años más tarde, pude comprar el ordenador más sofisticado de la época. La prima para nuestra segunda casa propia. El adelanto de los estudios de mi hijo mayor. El capital inicial para varios de mis negocios, que por cierto, hoy no existen.  Lamentablemente, ese puesto de bolsa, que prácticamente, me vio pasar de adolescente  a mujer y de inversionista simple a sofisticada, hoy no existe.

Me hice tan adicta que probé, absolutamente, todos los instrumentos disponibles en el mercado y según mi nivel de capital. Incluso, mentí en varios test de perfil de inversionista, con el fin de probar cosas más sofisticadas en mi diminuto mercado. Aún hoy mantengo inversiones en bolsa. Pero alcancé tope y madurez tanto como mujer y como inversionista.

En este camino, algunos corredores tomaron decisiones muy buenas para mis inversiones. Pero también perdí dinero. Al día de hoy llevo dos años con una inversión pegada, pues no puedo deshacerme de la participación en ese instrumento, ya que nadie la quiere comprar. Eso significa una pérdida para mi portafolio de, aproximadamente, US$50 mil.

Al inicio, entre mis 20 y los 26 años, me concentraba mucho en las pérdidas y ganancias. Revisaba los estados de cuenta mensualmente. Eso me hizo caer en una racha emocional que mi mentor llama: El cliclo del dolor y el placer. Eso significaba que cada vez que los estados reflejaban pérdidas entraba en depre. pero, por  el contrario, si se reflejaban ganancias era una alegría emocional, así la ganancia fuese, únicamente, de un 2%.

Con el paso de los años eso se me quitó. Al punto de aceptar una pérdida importante como si nada estuviese pasado.   Incluso, el día que anunciaron los problemas de Aldesa Valores. Mi primer puesto de bolsa, no me afectó en lo absoluto. Dormí como si nada. Y es que en realidad así debe ser: dinero es dinero y punto.

El trading y las Inversiones

Ese crecimiento me llevó a madurar la idea de manejar mis propias inversiones y establecer mis rutas de inversión. Así que estoy estudiando, con el que yo considero  el mejor en el mercado de habla hispana sobre el tema, Hyenuk Chu. Y quiero compartirte algunos aspectos aprendidos.

Vale la pena aclarar que aunque estos conceptos están relacionados con el trading y las inversiones en el mercado de valores internacional, no significa que no puedan aplicarse  a cualquier tipo de inversión. Al fin y al cabo, el invertir es uno de los pasos más emocionantes en el camino hacia la libertad financiera.

Los Enemigos

Enemigo 1: Enfocarse solo en las pérdidas o ganancias. Sin disfrutar el proceso. Debemos tener los ojos puestos en la meta. Y enfocarse en los pequeños pasos, sin importar si fueron pérdidas o ganancias. Lo importante es analizar las estrategias. Si no se hizo bien, se hacen las correcciones necesarias.

Enemigo 2: El pasado. Suponiendo que hemos tomado decisiones que nos generaron pérdidas, pérdidas y más pérdidas. El enfocarse en esos errores nos genera frustración. Y nos impide avanzar. Revolcarse en el dolor de la pérdida, es un gran error. Arrastrar la mala racha al nuevo día hace que se mantenga el ciclo de dolor y placer.

Enemigo 3: La Duda. Cuando uno se contamina con las pérdidas anteriores, entonces, uno comienza a dudar y dudar. Así se genera incertidumbre. Y se pierde la confianza. Si uno hace un movimiento en ese estado, definitivamente, se va a convertir en pérdida. Entonces, cuando hay incertidumbre mejor no invertir.

Enemigo 4: El Miedo. De acuerdo con Hyenuk Chu, aún cuando se haga todo el análisis. Uno siempre es como insaciable de análisis. Y comienza a caer en el miedo. Se da una parálisis por análisis. Y el miedo te lleva a entrar en movimientos muy tarde.

Enemigo 5: Querer ganar dinero rápidamente. Anhelar pasar de ganar US$1.000 a US$100.000 en una semana. Dice Hyenuk que él lo ha hecho. Pero cuando uno se concentra en rentabilidad rápida  y se tiene el primer tropiezo todo se termina. Te vienes abajo emocionalmente. Así que es mejor, lento, pero seguro. Lo recomendable es concentrarse en dos o tres tácticas para analizar y no un mar de estrategias que pueden agobiarte. Entre más sencillo mejor.

Bono: Enemigo 6:  Cuando comienzas a asomar la nariz al fascinante mundo del trading y las inversiones, aparecen miles de gurúes, academias, metodologías, tácticas, técnicas, estrategias, mentores.

Ahora más que nunca, Las redes están infestadas de información sobre el tema. Tengo compañeros en esta área, que brincan de un mentor a otro en una misma semana. Se tragan toda la información de uno y a la semana siguiente de otro. Para mi eso significa una pérdida de tiempo, de focus y a la postre de dinero. Mi recomendación es que investigues muy bien, quién es digno de enseñarte.

En mi caso, quise aprender con alguien que hablara mi mismo idioma. Pues francamente, no entiendo muy bien inglés. Que fuera latino pues su realidad social podía ser muy parecida a la mía.

En mi caso, otro de los factores decisivos  fue el prestigio y la integridad de mi mentor. Es muy reconocido en este mundo del trading por hacer millones de dólares. Comparte mis valores morales y espirituales. Tiene espíritu de maestro. Finalmente, lo escogí yo. No él a mí. Es decir, él nunca me vendió, absolutamente nada. Así que fui  tras él,  con total libertad de investigación. Hagan lo mismo ustedes.

Si te das cuenta todos esos enemigos pueden aplicarse en diversas inversiones, ya sea en valores, en negocios o en propiedades. Los principios son los mismos.

Si te gustó este artículo te pido, por favor, compartirlo con tu círculo de influencia. Aplicar los conceptos que consideres más importantes. Y te espero todos los martes a las 7:00 pm (hora Costa Rica) en mi programa: Consultas con la Dra.Finanzas por mi canal de you tube: Dra. Finanzas.

 

Y Recuerda: Organízate y Sé Libre

 

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