Pamela lucía tan hermosa. Su tez morena hacía un perfecto contraste con ese vestido verde. Sus piernas bien tonificadas y sus hombros al descubierto no pasaban inadvertidos. Sus hijitas corrían por el centro comercial con unos pequeñitos zapatos de tacón. Tenían que celebrar, pues a escondidas de su marido, decidió pagarle todas sus tarjetas de crédito y darle la ¡gran sorpresa!.

Por 3 años, Pame se mantuvo ahorrando y ahorrando. Cada cinco que sobraba del supermercado. Un poco por acá y otro por allá y finalmente, había logrado juntar un poco más de US$5 mil que estarían destinados a matar las deudas que mantenían en vilo a su esposo: las benditas tarjetas.

Pamela me confesó que durante el proceso tuvo miles de tentaciones con ese dinero. Parecía el cuento aquel de cucarachita. Bueno en realidad, no recuerdo si era una cucaracha o una hormiguita. El asunto es que el insecto no sabía qué hacer con un dinero que se había encontrado: “si me lo compro en maquillaje, no porque se me gasta. Si me compro unos zapatos, mejor no porque luego se ponen viejos. Si me compro un dulce, no porque me lo como”, etc. No recuerdo el final del cuento.

Pero Pamela decidió ahorrar y ahorrar con un único propósito: ver a su esposo durmiendo en paz y libre de deudas.

¿Cómo  ahorrar?

Mucha gente no ahorra porque no sabe para qué. Otros no ahorran porque aseguran no tener lo suficiente para hacerlo. Algunos lo hacen por algún tiempo. Pero a la primer tentación, de cualquier cosa, se disparan el dinero. Póngale Creatividad a sus Ahorros

Así que la primer recomendación es: Cada ahorro tiene, necesariamente, que tener un fin. Un objetivo. Un nombre. Es decir, si por ejemplo, Pamela hubiese ahorrado sin ningún objetivo, probablemente, hubiese usado ese dinero en algún hermoso vestido, en un viaje o en alguna chuchería.

Recuerdo que hace unos 5 años, aproximadamente, mi esposo y yo queríamos llevar a nuestros hijos a Disney. Cuando iniciamos con el proyecto, francamente, la meta se nos muy hacía muy,  pero muy lejana.  Pero no quise rendirme. Así que compré un chanchito de barro y les dije: “chicos aquí está el chancho para ir a Disney. Vamos a juntar monedas de 500 y lo vamos a engordar”. Ese mismo día lo pintamos con orejas de Micky y le pegamos fotografías de los parques.

Ese ahorro tenía un propósito. Lo teníamos al frente. Lo visualizábamos cada vez que poníamos una monedita. Fue nuestro gran proyecto familiar. Para no cansarlos con el cuento… de ese chancho salió el dinero de dos pasajes de avión y los tiquetes a los parques. Con PURAS monedas de 500 colones.

Fuimos durante 2 semanas. Nos hospedamos en un hermoso hotel. Más grande y más bonito que mi casa y hasta nos llevamos a mi mamita en la colada.

Fue un hermoso viaje y cero deudas.

¿En qué ?

Esto del ahorro es como el cliclo de vida que hemos aprendido: primero nacemos, crecemos, nos enamoramos, nos casamos, tenemos hijos, luego casa propia; los hijos se van y luego nos pensionamos, etc.

Es decir, los ahorros también tienen una línea. Un paso a paso. Cuando te vas a bañar, primero te quitas la ropa, luego te metes a la ducha, después te ponés el jabón o el shampú, luego te quitas ambos, te secás. Sales de la ducha y te vestís.

Nunca te metés al baño con ropa, abris la ducha y te pones el jabón por encima de la ropa. Digo, espero que nadie que esté leyendo tenga estas costumbres, jajajaja.

Bueno, regresando a nuestro tema. Los ahorros también tienen un proceso. Aquí te pongo el paso a paso:

Ahorro #1: Amar tu fondo de emergencia de US$1.000. Este lo vas a poner en un un fondo de liquidez. No gana mucho interés, pero al menos, no estará tan disponible como para gastárselo.

Ahorro #2: Te advierto que este segundo ahorro solo inicia una vez que hubieses limpiado tus deudas. Si tenés deudas no podés pasar del primer ahorro. El segundo es ahorrar entre un 15% y un 30% para tu jubilación. Entre más añitos tengas mayor debe ser este rubro.

Ahorro #3: Ampliar el fondo de emergencia de 3 a 6 meses de tus ingresos mensuales.

Ahorro #4: Fondo para apoyar la universidad de tus hijos. Este último es muy subjetivo, pues yo estudié por mi cuenta cinco carreras profesionales y una maestría y mis papitos no pudieron ayudarme.

Ahorro #5:  Para dejar una herencia o un patrimonio a tus hijos. Puede ser un buen seguro de vida, una propiedad o ambas cosas.

Ahorro #6: Ahorrar para tener un negocio propio. O para diversificar tus fuentes de ingresos. Y ojalá que sean ingresos pasivos.

Ahorro #7: Para metas de corto y mediano plazo. Por ejemplo: cambiar los muebles, remodelar. Un viajecito, etc.

 

A partir de ahí lo demás es ganancia. El objetivo es que vos diseñes tu vida financiera y no ni los bancos ni las tarjetas. Sos el único que realmente puede hacer tus sueños realidad. Pero primero tenés que escribirlos en tu cabeza.

Si te gustó este artículo te pido un gran favor: Compartilo con tu círculo de influencia y ayúdame en mi lucha contra la esclavitud financiera. Te espero todos los sábados a las 10:00 am en Consultas con la Dra. Finanzas, a través de mi canal de you tube: Dra.Finanzas. También podés descargas más lecciones en mi PodCast: Consejos Prácticos para tu Bolsillo.

 

Y recuerda: Organízate y Sé libre

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