Salieron del orfanato muy emocionados. Por fin llegarían a casa y serían una hermosa familia. Tantos años de lágrimas, frustraciones y embarazos fallidos. Era tanta su ilusión por tener un hijo y considerando la edad de ambos, les pareció conveniente adoptar a Jacob, un hermoso chiquillo de 13 años.

El chico era moreno, con ojos achinados. Probablemente, sus progenitores eran orientales, pues sus ojitos eran tan rasgados que casi llegaban a las orejas. Un cabello negro, lacio, realmente hermoso. Sus facciones muy varoniles y su semblante reflejaba  picardía e inocencia.

Jacob llegó al orfanato a los 2 meses de edad. Sus rasgos asiáticos resultaron una limitante para su adopción hasta que llegaron Edna y Alfonso. Un par de multimillonarios cuarentones quienes quedaron prendidos de su “principito oriental”. Así lo llamaron de cariño.

Este adolescente no solo vino a llenar un vacío, sino que conquistó el corazón del resto de la familia con sus salidas al mejor estilo de Aladino.  No le fue difícil adaptarse, pues sus nuevos papás le procuraron todo un mundo de aventuras que jamás se imaginó.

“Jacob, los tenedores se cogen de esta forma. Jacob, la camisa se abrocha y las faldas van metidas. Jacob, hazte los ruedos del pantalón, pareces marinero. Jacob los codos no se salen de la mesa. Jacob se come con la boca cerradita”…con mucho amor sus padres millonarios decidieron que el niño no solo fuera el heredero, sino que luciera como tal.

Si quieres ser rico debes lucir como tal

Si bien Jacob heredaría los negocios de su padre, no era suficiente con llevar su apellido. El niño tendría que lucir, aprender, comportarse y visualizarse como el hombre en el que se convertiría: en un verdadero millonario.

De la misma forma, si quieres ser rico tenés que modelar a la gente rica. De acuerdo con el libro las Reglas del Dinero de Richard Templar, “solo puedes hacerte rico si pareces rico”.

“Una vez vi un hombre mirando un tablón de anuncio de puestos de trabajo. Llevaba unas viejas zapatillas de deporte, una capucha (subida), iba sin afeitar y andaba desgarbadamente, con las manos en los bolsillo. Sabía que buscaba entrevistas de trabajo vestido de esa manera y que no iba a conseguir nada. Y después pretendía que todo era injusto, que nadie le daba una oportunidad.

“He realizado muchas entrevistas de trabajo y siempre he sacado una impresión negativa de la forma en que se presenta la gente. La falta de intereses asombrosa siempre, al igual que la falta de estudio y de esfuerzo. ¿Por qué quieres trabajar para esta empresa?, “No se”. ¿Qué hacemos en ella?… “no se”.

“Trato de comportarme en esto como un viejo reaccionario. Pero no puedo dejar de reparar en que la alta de esfuerzo se relaciona directamente con la falta de resultados. “El pobre parece pobre. No porque tenga que ser así obligatoriamente. Lleva un uniforme que lo marca. Si cambas ese uniforme cambian sus circunstancias porque las personas reaccionarán  ante ellos de forma distinta. No estamos muy alejados de los grandes monos y ellos se relacional entre sí en gran parte por la forma en que se mueven y aparentan. Aquellos que parecen débiles y menesterosos son tratados como tales. El poderoso parece fiable.

“Lo que estoy sugiriendo es que necesitas aparentar ser poderoso y que se puede confinar en ti. Todos deberíamos tener aspectos de poderosos y de personas en las que se puede confiar”, dice el extracto de la Regla #22 Richard Templar.

No es comprar cosas caras

Es un concepto más profundo. No se trata de que vas a salir corriendo a la tienda a clavarle a la tarjeta un dineral en chucherías caras. Podés ir a una tienda de ropa con experiencia y buscar lo mejorcito.

Observa el estilo. La forma en que se expresan, como caminan. ¿Qué leen?. ¿Cuáles son sus pelis favoritas?. ¿Cómo manejan su dinero?, ¿Cuántas horas semanales invierten en desarrollar sus estrategias con sus negocios y finanzas?; ¿Cuáles son sus hábitos rutinarios?, ¿A qué hora se levantan?, ¿Cómo planifican su día?, ¿Qué tipo de programas ven? O pierden el tiempo viendo Netflix (no lo creo).

Pero lo más importante es, como diría mi mentor en ventas, Manuel Sinitsin: “Actuá como si”… he ahí la clave.

Algunos patrones conductuales que han sido ampliamente estudiados sobre los millonarios son los siguientes:

1) No tienen deudas.

2) No usan tarjetas de crédito.

3) Viven con lo mínimo posible e invierten el resto. Ya sea en inversiones de bolsa o en nuevos negocios.

4) No viven de apariencias.

Si querés profundizar más en estas investigaciones dale al siguiente link: para que veas que no es idea mia.Intimidades de un millonario

Los millonarios son así por mucho trabajo, esfuerzo, constancia, disciplina, tesón, agallas y estrategia. No porque anden aparentando lo que no son.

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