Su mirada permanecía fija en el refrigerador, se escuchaba el rechinar de su dientes, no por frío, sino por una terrorífica e insegura realidad. Sus expresiones faciales eran nulas. El aliento de su alma pendía de la nada, su ceño fruncido y su languidez lo mantenían impávido.
Las imágenes de una vida abundante se entretejían en su petrificado cerebro. Los recuerdos de la pierna de cerdo; las 5 cajas de leche que solía comprar; el salmón; las almendras; la variedad de frutas silvestres; la carne de exportación; las conservas; las mermeladas francesas y las cremas italianas, lo atacaban noche tras noche.
Su congelador mantiene un poco de agua; un recipiente con lentejas del mes pasado, por aquello de una emergencia; unas rodajas de pan y tres huevos. “Es lo que me queda para dejarnos morir”, balbuceó Alfonso Márquez, un venezolano quien fuera dueño de varios negocios en Caracas.
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Sí, jamás pensó que un día la crisis tumbaría la puerta de su casa, llevándose además de sus posesiones materiales, su alma y su deseo de luchar. Alfonso pasa horas frente a la nevera porque este aparato representa el bien  más preciado y atesorado en este momento, la comida.
Que no te tome desprevenido
El Señor Márquez era un acaudalado venezolano que disfrutó, a manos llenas, la prosperidad de sus negocios y aún cuando olfateó que se avecinaba una crisis no reaccionó a tiempo.
“No, pues, los conflictos políticos afectarán a las clases más desprotegidas. A nosotros no tanto”, solía decir.
Contrario de lo que muchos piensan, quienes pertenecen a los estratos socioeconómicos más bajos, son los menos afectados ante las dificultades macroeconómicas. Piénselo de esta forma: de una u otra manera, están acostumbrados a la escasez.
Por el contrario, los que sí son, verdaderamente, golpeados son aquellos quienes pertenecen a las clases media baja, media media, media alta y alta. Y peor aún si ese estatus lo tienen a punta de deudas.
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8 Tips para que la crisis no le visite
1) Pague TODAS sus deudas cuanto antes. Propóngase un plazo no mayor a 24 meses para salir de todas. Deje en último lugar la de su casa.
2) Construya un fondo de emergencia de 6 meses a un año de sus gastos mensuales. Esto para que logre sobrevivir ese período sin ingresos.
3) Diversifique sus fuentes de ingresos. No dependa de un salario, únicamente.
4) Tenga, aunque sea, una fuente de ingresos pasivos fuera de su país. Es decir, que esos ingresos no dependan de las vaivenes macroeconómicos de su lugar de residencia. Por ejemplo, podría tener una propiedad en renta en otro destino.
5) Construya un plan de inversiones compuesto por: acciones en empresas multinacionales; fondos inmobiliarios; bienes raíces;  recursos naturales y tecnología médica. No ponga todo su patrimonio en una sola canasta.
6) Diversifique, diversifique y diversifique.
7) Adquiera un buen seguro de gastos médicos y páguelo anualmente. Así la salud de su familia estará protegida, al menos, durante un año. Y mientras tanto, vaya ajustando el dinero para el año siguiente.
8) Mantenga su visa y sus papeles de salida muy al día.
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