Caminaba por los pasillos del supermercado y mientras buscaba, desesperadamente, mi azúcar orgánica, me salió de frente con su ceño fruncido y cara de frustración, la pobre doñita. Nuestras manos se encontraron en la misma bolsa de azúcar y le dije tómela y como si le hubiese expresado una mala palabra, la pobre señora no paró de quejarse y quejarse.
No pudo aguantar su espantosa retaíla de queja tras queja: “Señora, me dijo, ¿usted ya vio lo que cuesta es mísera bolsa de azúcar?”… me quede en silenció, observando su tormentosa expresión.
-“Vea, es una barbaridad, las cosas suben y suben. Ni que uno tuviera un palo de billetes en el patio. El dinero ya no alcanza para nada. Antes, uno hacía compras, a carro lleno, con 60 mil colones. Ahora, con eso no se llena ni la mitad. Tras de malas, tengo las tarjetas hasta el tope. Los regalos de Navidad, los tamales, las fiestas, las compras y ahora…. Los güilas entran a clases en febrero. Antes entraban en marzo y uno tenía dos meses para recuperarse de los gastos de diciembre. Ahora ni eso”.
Yo me quedé impávida observado la escena y compartiendo su sufrimiento con miles de familias costarricenses cuya historia se repite diariamente.
Antes era la cuesta de febrero. Pero la pesadilla se acorta cada vez más. Hay personas que ya no disfrutan ni las fiestas de diciembre por el sufrimiento que les espera.
    ¿Pero qué los llevó a esa situación?
1) Gastar más de lo que gana. Parece básico, pero no lo es. La gente cree que el aguinaldo es inagotable. Sus ingresos tienen un límite y por lo tanto, sus gastos, también debería tenerlo.
2) Aparentar. Constantemente, veo gente muy sencilla con aparatos celulares ultra modernos y no tienen ni donde caer muertos. Es mejor vivir de forma sencilla, pero con dignidad que tener un Mercedes Benz parqueado en la cochera, pero su verdadero dueño es el banco.
3) Falta de planificación: Vivir en día a día es la peor de las decisiones. Lo mejor que puede hacer es sentarse a escribir cómo va a gastar su sueldo en el 2018. Gástelo en el papel primero.
4) Quedar bien con los demás: No si seremos solo los ticos o en otros países sucede lo mismo. Pero muchas veces, con tal de complacer a media familia, hacemos gastos innecesarios o que no están en nuestras posibilidades.
5) Hacerle caso al comercio: Esta es la peor de las trampas. ¿Quién dijo que en diciembre había que darse regalos?. Al fin y al cabo, lo que se celebra es el nacimiento de Nuestro Señor y no el nacimiento de media humanidad. Bueno, fue el COMERCIO quien ideó sacarnos el dinero a como diera lugar. No estoy diciendo que no de regalos en esta época, al final y al cabo, es un mes muy lindo y a todos nos encantan los presentes. Pero, regale solo según su capacidad económica. No más.
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